Acabo de ver Ghost Blues, un documental editado en 2010 sobre Rory Gallagher. Dirigido por Ian Thuillier, repasa la vida personal y musical del guitarrista y cantante irlandés, desde sus inicios con una showband, sus primeros éxitos con Taste y su carrera en solitario, hasta su muerte en 1995.

La cinta se articula a través del relato de su hermano y manager, Donal Gallagher, entrevistas y actuaciones de la época y testimonios de otros músicos como The Edge, Bob Geldof, Bill Wyman o Slash. Una de las definiciones más acertadas de la música de Rory la da este último, que la resumió como una mezcla de rock duro y sensibilidad. Para mi, que siempre me ha costado describir las sensaciones que me produce la música, define muy bien su manera de tocar, con mucha fuerza y al mismo tiempo una gran delicadeza.

Entre otras cosas, cuenta cómo Rory Gallagher fue uno de los posibles candidatos para sustituir a Mick Taylor en los Stones -también sonó el nombre de Jeff Beck-. Dicen que tras unas sesiones con sus satánicas majestades, declinó la oferta para empezar una gira mundial con su inseparable Stratocaster.

Siempre había pensado que su entrada en los Stones hubiera sido una combinación increíble, pero pensándolo un poco mejor, realmente hubiera sido una mezcla explosiva. ¿Uno guitarrista como Rory Gallagher a la sombra de Keith Richads? “Rory nunca hubiera soportado las tonterías de Mick y Keith”, resume Geldof. Además, como recuerda Bill Wyman, el irlandés no estaba por la labor de buscar números 1 – de hecho, se negaba a lanzar sencillos- y los británicos se dedicaban a ello con pasión.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Cómo hubiera resultado la entrada de Rory Gallagher en la banda de rock más grande del mundo?

Manuel Antonio

enero 28, 2010

Un 28 de enero como hoy,  hace 80 años, murió Manuel Antonio (Rianxo, 1900-1930). Genial, brillante y rompedor, tanto en lo estético (en Máis alá criticó el ruralismo y las voces “viejas” como Rosalía, Curros o Pondal) como en lo político, de su pluma nacieron algunos de los versos más radicalmente hermosos de la literatura gallega.

Tras cursar bachillerato en Compostela, estudió náutica en Vigo y se embarcó en el paquebote Constantino Candeeira, capitaneado por Augusto Lustres Rivas, a quién está dedicado De catro a catro, en lembranza das navegacións feitas á par.

Aquejado de tuberculosis, el mismo mal que lo dejó huérfano de padre a los cuatro años, en 1930 desembarcó del pesquero “Arosa” para morir en Asados, cerca de Rianxo, un 28 de enero de hace hoy 80 años. No había cumplido los 30, pero ya había escrito Sós. Ya había cosido, igual que el paquebote esmaltado cosía con liñas de fume, este precioso bordado con hilo de palabras.

Fomos ficando sós
o Mar o barco e mais nos
Roubáronnos o Sol
O paquebote esmaltado
que cosía con liñas de fume
áxiles cadros sin marco

Roubáronnos o vento
Aquel veleiro que se evadeu
pola corda floxa d’ o horizonte

Este oucéano destracou d’ as costas
e os ventos d’ a Roseta
ouretáronse ao esquenzo

As nosas soedades
veñen de tan lonxe
como as horas d’ o reloxe

Pero tamén sabemos a maniobra
d’ os navíos que fondean
a sotavento d’ unha singradura

N’ o cuadrante estantío d’ as estrelas
ficou parada esta hora:
O cadavre d’ o Mar
fixo d’ o barco un cadaleito

Fume de pipa        Saudade
Noite         Silenzo        Frío
E ficamos nós sós
sin o Mar e sin o barco
nós.

Más sobre Manuel Antonio en el blog de Antón Castro

Oiga, sí es aquí, gracias, responden desde Emlicodemsa, la empresa municipal de limpieza de Huelva, que se saltó al ruedo de la comunicación interna con un sutilísimo folleto titulado “Prohibido quejarse”. El panfleto en cuestión comenzaba con una señal de prohibido alrededor de una boca abierta y seguía con una sutil recomendación: “Cambien su perspectiva y comprenda que no tiene que hacer algo, sino que puede hacerlo…Puede ir a trabajar mientras muchos están en el paro”. Los responsables de la firma alegaron que su intención era reforzar las actitudes positivas y que, para hacerlo, se habían basado en el best seller Prohibido quejarse, de un tal Jon Gordon. De ahí a las páginas de El País, sólo medió una empleada enfurecida.

La comunición interna es un asunto muy delicado. Hace falta mucho tacto para conjugar los valores que quiere transmitir la empresa con la sensiblidad de los trabajadores. Tratar de fomentar el vaso medio lleno y proponer el buen rollo no tiene nada de malo. Pero de ahí a sugerir a los trabajadores que deben dar las gracias por ir a trabajar hay un paseo.

Así que, antes de lanzar pasquines contra tus empleados, mejor consulta con un profesional de la comunicación que te ayude a decir lo que quieres decir sin ofender a la plantilla.

P.D. Otros que necesitan urgentemente un asesor de comunicación son los amigos de la SGAE. Pero eso lo dejo para otro día.

De sangre y fuego

octubre 29, 2009

Le pido prestado el título a Paper Papers, cuya descripción reza: El periodismo no es de papel, sino de sangre y fuego. Me encanta esa reflexión, que abunda en la idea de que tanto la red como el papel prensa no son, ni más ni menos, que soportes. Lo que cuenta, al final, es que detrás  haya buenas historias. Como las que contaba Soitu.

Es nuestra responsabilidad llenar el infinito universo digital (y las rotativas) de palabras de sangre y fuego, de frases con corazón y párrafos valientes. Decía el maestro que los cínicos no sirven para este oficio. Ni tampoco los acomodadizos ni los inmovilistas. Es nuestra responsabilidad rasgarnos las vestiduras de papel, sacudirnos la pereza y comenzar a nadar en el gran océano de la red. Como decía otro maestro: Then you better start swimmin’ / Or you’ll sink like a stone / For the times they are a-changing’.

Y es la responsabilidad de los grupos mediáticos apostar por redacciones con profesionales motivados y con el tiempo necesario para ir más allá de la rueda de prensa.

Disponemos de un arma bella y poderosa, la palabra, un arma que sirve para formar y para informar, para mover y para conmover, para vencer y para convencer. Usémosla.

Olivetti studio 44

Un día, Internet quiso cortejar a un periodista. Y el periodista le constestó: ¡no way! Tú y yo nunca seremos pareja. De hecho, odio a la gente como tú, que permite que cualquiera con una grabadora y dos dedos de frente se convierta en periodista, usurpe mi lugar en el mundo y me robe el pan de mis hijos. Además, estoy chapado a la antigua y soy de los que opinan que las planas salen mejor con un puro y una vieja olivetti.

Le contestó Internet, muy digna ella: no tienes ni idea. Yo podría llevarte muy lejos, hacer que tus reportajes, crónicas y entrevistas no entiendan de fronteras, que tus exclusivas lleguen más lejos y que tu buen hacer sea aplaudido allende los mares. Eso, claro, si eres un buen periodista. En caso contrario, no me interesas.

Claro que soy un buen periodista, declaró orgulloso. Pero, y todo eso, ¿quién lo paga?, inquirió él con aire de vencedor.

Llegaron después los social media y la cosa se puso aún más fea. Ya se sabe que en las cosas del corazón, tres son multitud, sólo que aquí no eran tres, sino todo un ejército.

Así las cosas, el idilio entre periodistas e Internet parecía más que improbable. Con el código deontológico en una mano y los derechos de autor en otra, las redacciones de medio mundo se revolvieron contra la world wide web como si fuera el mismo demonio.

Pero poco a poco, algunos se fueron dando cuenta de que la red no sólo no era un enemigo, sino que podría ser un gran aliado. Toparon entonces con la gratuidad: si nadie compra periódicos, ¿quién va a pagar nuestros sueldos?

Pues la publicidad, claro. Cierto que, de momento, la publicidad on line no logra cubrir la sangría económica a la que hacen frente los medios por la caída en picado de los ingresos publicitarios, el recorte de suscripciones y la bajada de las ventas. Pero llegará un día, tal vez, en el qué encontremos la manera de conciliar los intereses de los medios y en el qué hacer periodismo en Internet también sea rentable. De momento, Google ya está trabajando en un sistema de micropagos que los medios digitales podrán utilizar pra cobrar por el acceso a sus contenidos (vía 233 grados).

No hay que olvidar que Internet sólo es una herramienta, un soporte, y un modelo de distribución. Si podemos hacer buen periodismo en papel, ¿por qué no podemos hacerlo en la red? Mientras el público demande buenos contenidos periodísticos, habrá periodistas. Y, para eso, hace falta algo más que una grabadora y dos dedos de frente.

Para los que todavía tengan dudas: Manifiesto sobre el nuevo periodismo

Fotografía de Astío

Estaciones

agosto 25, 2009

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Calle arriba caminé tranquilo

al encuentro de un invierno frío

que dejé pasar

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Al doblar la esquina en la primera

di de bruces con la primavera

no la vi llegar

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Un verano sin excusas

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En otoño me olvidó la musa

me dejó llamar

Estaciones, Antonio Vega

Vin cousas que vos…

agosto 21, 2009

urbanitas, non poderíades imaxinar. Vin vacas cachenas máis aló da serra de Quinxo, vin morrer o sol nas augas do mar de Arousa. E todos eses momentos perderánse no meu obxectivo, como pixeles na world wide web. É tempo de blogguear.

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